13/8/06

Basura, roña, mierda

Pues eso, bienvenido a la selva. Un cartel anunciaba "No tires la basura al suelo, lo natural es limpio". Mira a tu alrededor. Excrementos de algún animal te mandan estímulos olorosos bastante agradables, y el cadáver de un ave te mira con unos ojos inexpresivos. Allí sólo aguardaba un mensaje de paz y de calma, mantenido mientras algún ser carroñero le mordisqueaba las alas. ¿Limpio? Y una mierda...

La civilización había llegado a la selva. En apenas unos días, el bosque que respiraba con la tierra había pasado a ser una inmensa jungla de cristal, hormigón y acero. Nueva Jerusalén, rebautizada ahora como Nuevo Xibalbá, nos daba los buenos días a las once de la mañana, cuando el sol comenzaba a verse por las arterias de esa ciudad sin día ni noche, sin vigilia ni sueño. Retozados como siempre en esa cama que no sirve para dormir sino para hacer realidad los sueños, no podíamos imaginar otra cosa que no fuera salir a ver nuestro nuevo mundo, ese paraíso que el Arquitecto había levantado para nosotros. Sólo un castigo por nuestros anteriores excesos. Prohibido ir al parque de los manzanos por la noche.

Los efluvios alcohólicos de la luz azulada con que se iluminaba este parque llegaron a las puertas de mi mente y las cerraron a cal y canto. Lo que allí estaba, allí se quedaba, bueno, malo o simplemente perecedero, tanto daba. Allí permanecerían los sueños de maíz, los planes de áticos en la ciudad de la cuatricromía, las llamadas indecentes a horas aún más indecentes, los intentos de cambiar lo inexorable... ¿Por qué intentar evadir tu destino? Fácil. Porque yo no creo en el destino. El caso es que hay situaciones en las que uno sólo puede encontrar una respuesta mínimamente lógica suponiendo que existe un libro del futuro escrito y por escribir. Conclusión: la respuesta correcta es la no lógica.

Pues eso me pasó a mí, que paseaba por mi ciudad resurrecta cuando me encontré por allí una tienda de campaña. ¡Vaya, yo me acuerdo de esto! Sí, la misma donde sucedieron aquellos acontecimientos que desencadenaron la destrucción de Nueva Jerusalén... algún asiduo de este diario de peregrino sabrá a lo que me refiero... Y, bonita la vida, allí me encontré el mismo calor nuclear que había meses atrás... pero todo era distinto. Allí había personas, no ondas, sentimientos, no mentiras. Si se enteran, que se enteren con razón. No pienses. Disfruta. Siente. Y si puedes, experimenta las cosas raras que se te pasan por tu cabeza. Da igual lo que hagas, lo importante es que lo hagas. Y que no vuelvas a tu Gran Hermano de andar por casa con un bote de mierda debajo del brazo.

El grupo de limpieza se apresura... "¡Basura! ¡Mierda! ¡Roña!" ¿Cuál de las dos tiendas de campaña tiro a la bolsa negra? Es que no tengo claro la que más me gustó. Mientras lo decido, seguiré comiéndome mi manzana prohibida.

Originalmente publicado en http://memoriasdeunquetzal.bitacoras.com .


Los Fresones Rebeldes - Al amanecer
http://www.youtube.com/watch?v=XNKPran5nBw


No es que me emocione otro amanecer,
es que es el primero en que me vienes a ver,
es que yo ya no quiero verlo sola otra vez,
es que sola no tiene gracia ni placer...

Cuando tus ojos se fijan en mí,
vivo mil aventuras sin salir de aquí.
Si te miro no puedo parar de reír
porque sé que tu mente no es lo que yo vi.
Pídeme lo que quieras y diré que sí,
pide una tontería pero nunca...

Es que si estás cerca me siento mejor,
desde que te conozco estoy mucho mejor.
Sé que puedo amarte todavía mejor.
Quiero que me ayudes con la respiración.
Si me caigo al suelo ya no siento dolor,
si te beso y bebo no distingo el sabor.

No me faltes nunca,
yo tengo derecho a ser feliz.
No te vayas lejos,
lejos es muy lejos para mí.

¿Dónde vas? ¿Volverás? Dime que me llevarás.
Quiéreme, bésame, déjame tu huella al amanecer.

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